El 24 de mayo estrenamos la pieza musical "Sintonía jardines bailables" compuesta por la saxo-soprano Chefa Alonso con la colaboración del bailarín Angel Zotes en la coreografía, y que fue interpretada en compañia de un cuarteto de músicos profesionales al contrabajo, violín, flauta y sierra, por los músicos amateurs Daniel Cervantes, a la darbuka, Santi del jardín comunitario Esta es una plaza a la armónica, y el cuerpo de baile
formado por José Miguel, Mamen, Amelia, Silvia y Mónica,
de la Asociación Afandice
La obra se componía de 4 piezas musicales danzables en 4 jardines situados en espacios interbloques del distrito de Moratalaz, ubicados entre el nuérmo 74 y 22o de la calle Encomienda de los Palacios.


Comenzamos en un jardín espontáneo de un interbloque situado tras el edificio de viviendas del número 74. Previo al comienzo explicamos los objetivos de nuestro proyecto Sendas Ocultas-Moratalaz a la numeros vecindad que se reunió para celebrar la biodiversidad del distrito.


La primera pieza comenzó con los bailarines y músicos agitando unas láminas de hojalata que simulaban una pequeña tormenta primaveral. Tras la calma, comenzaron a sonar las primeras notas de un vals que se colaban por las ventanas de los edificios aledaños por las que nos observaban emocionadas las vecinas.



Desde este jardin nos encaminamos en silencio hacia un pequeño parterre, casi incrustado en el chaflán de un edificio donde hace unos meses los vecinos habían comenzado a plantar con el permiso de la Junta Municipal.


Alrededor del jardín los bailarines empezaron a girar para terminar casi mimetizándose con las plantas que lo habitaban. Al marcharnos, el cuerpo de baile ofrendó al parterre con 7 plantas silvestres que habián cultivado el los viveros de Afandice.



La siguiente parada fue en otro espacio verde dominado por una imponente palmera. Al compás de un swing hipnótico, los bailarines entraban y salían a través de las tupidas ramas para transmitir su alegría al público asistente y a las vecinas que seguían asomándose por las ventanas para celebrar la jardineria vecinal de sus barrios.


Con el flow en el cuerpo, emulando a los protagonistas del mago de Oz, transitamos por las calles entrelazados, atravesando un sendero que nos conduciría al punto final del recorrido.


En la plaza de la Tahona, rodeados de jardines vecinales, el bailarín Ángel Zotes interpretó una coreografía improvisda que parecía conectar con la fauna alada del entorno. Tras movimientos delicados que parecían imitar un baile de seducción, echó a volar hacia la plaza.




En su desbandada se unió el cuerpo de baile para interpretar la pieza final a la que se sumaron de forma espontánea el público que hasta el momento había permanecido observante. La magia que se generó provocó esta conexión entre público y artistas.




Gracias al fotógrafo
Kike Carbajal que nos quiso acompañar en este paseo sonoro y que nos cedió las fotos con las que hemos ilustrado este evento sonoro que logro contagiar nuestra ilusión de contribuir a hacer barrios más amables a través de sus jardines.